Prometedores oasis con agua perfectamente limpia, clara y fresca, que los políticos se ofrecen a servirnos en vasos de cristal y con servilleta de hilo, hasta que su oponente se brinda a servírnoslo todo en una bandeja, limpiarnos los morritos y ocuparse del vaso. Según se acerque la fecha de la votación, alguno de ellos añadirá una silla y el otro, para no quedarse atrás, una hamaca.
Por un lado resulta patético, por otro sospecho que sin elecciones mediante ni vaso ni agua nos darían de beber.
domingo, febrero 10, 2008
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