
Wittgenstein, en el prólogo de su Tractatus, manifiesta su certeza de haber resuelto con el libro todos los problemas. (¡Nada menos!) Añadía que ello servía para tomar conciencia de lo poco que importa haber resuelto los problemas.
Cada solución engendra un nuevo problema, no cabe sino “ir solucionando”, pero nunca lo tendremos “todo” solucionado. Hay algo más: el sentido (el de las cosas, el sentido de la vida, o el del hombre), algo que quizá sea un espejismo: Ciorán ha escrito cosas sobre esto, y Jean Améry, que para algunos deja a Ciorán en nihilista de salón, autor de Años de andanzas poco magistrales, dice en su libro que “no, no ha valido la pena”, y coherentemente se suicidió en un hotel de Salzsburgo.
5 comentarios:
sí, este aymeric se fuma a ciorán y wittgenstein en dos caladas.
Ocurre que Cioran acabó preso de su propio personaje.
Te dejó aquí este comentario al no encontrar tu correo:
Conozco el libro de Carlo M. Cipolla y tu blog.
Agradezco el enlace y paso a colocar el tuyo entre mis vínculos.
Un saludo.
Hola:
Gracias por tu comentario, que, efectivamente, "contrasta y completa", de alguna manera.
Me has dado a conocer el libro de Améry, que pienso leer en cuanto pueda.
Un saludo
Hola:
Gracias por tu comentario, que, efectivamente, "contrasta y completa", de alguna manera.
Me has dado a conocer el libro de Améry, que pienso leer en cuanto pueda.
Un saludo
Publicar un comentario